En el espacio público actual es frecuente que proyectos políticos contemporáneos y tradiciones religiosas compartan vocabularios morales: justicia, derechos, dignidad, igualdad, inclusión, compasión. Esa convergencia terminológica puede generar la impresión de equivalencia sustantiva; “si decimos lo mismo, creemos lo mismo”. Sin embargo, en ética y filosofía política suele distinguirse entre coincidencia de lenguaje y coincidencia de fundamento.