El conflicto entre Israel y Palestina no es solo un tema político del presente; también toca fibras profundas en la historia, la fe y la cosmovisión del mundo. Para comprender por qué tantas naciones —incluidas corrientes de izquierda progresista— se alinean hoy en contra de Israel y, en ocasiones, incluso justifican la violencia de grupos como Hamás, conviene mirar el asunto desde tres perspectivas: bíblica, política e histórica.