Israel, Palestina y la Izquierda Progresista: Una mirada bíblica y contemporánea
- Andrés Huertas M.

- 5 oct 2025
- 3 min de lectura
El conflicto entre Israel y Palestina no es solo un tema político del presente; también toca fibras profundas en la historia, la fe y la cosmovisión del mundo. Para comprender por qué tantas naciones —incluidas corrientes de izquierda progresista— se alinean hoy en contra de Israel y, en ocasiones, incluso justifican la violencia de grupos como Hamás, conviene mirar el asunto desde tres perspectivas: bíblica, política e histórica.

1. Israel en la Biblia: pueblo elegido y señal para las naciones
La Biblia presenta a Israel como el pueblo escogido por Dios desde Abraham (Génesis 12:1–3). A través de él, Dios desplegó Su plan de salvación, que culmina en Jesucristo. En el Antiguo Testamento, Israel es “pueblo santo, escogido para Dios” (Deuteronomio 7:6). En el Nuevo Testamento, Pablo enseña que la promesa no se pierde, sino que se amplía: en Cristo, judíos y gentiles forman el “Israel de Dios” (Gálatas 3:28–29; Romanos 11:25–29).
Así, Israel no es un simple actor geopolítico; sigue siendo un reloj profético para la humanidad. Textos como Zacarías 12:2–3 anuncian que Jerusalén será “piedra pesada para las naciones”, y no es difícil ver ecos de ello en la actualidad.
2. El conflicto actual: política y narrativas
El conflicto moderno se enmarca en la fundación del Estado de Israel en 1948, la guerra con los países árabes vecinos y el desplazamiento de poblaciones palestinas.
En este contexto surge Hamás, un movimiento islamista radical que gobierna la Franja de Gaza desde 2007. Su objetivo no es solo un Estado palestino, sino la desaparición de Israel. Sus métodos —terrorismo, ataques a civiles, represión interna— contradicen cualquier principio de justicia o paz.
Sin embargo, muchos sectores de la izquierda progresista global apoyan sin matices a Palestina y a Hamás. ¿Por qué?
a) Narrativa de opresores vs. oprimidos: Israel es visto como “colonial” y “opresor”, Palestina como víctima.
b) Antiimperialismo: apoyar a Palestina es, para muchos, oponerse a EE.UU. y a Occidente.
c) Choque cultural con la fe cristiana y judía: la cosmovisión progresista rechaza los valores bíblicos tradicionales (familia, verdad absoluta, moral objetiva) y ve en el cristianismo y el judaísmo un obstáculo para su agenda.
3. ¿Por qué atacan a cristianos y apoyan a quienes los persiguen?
Aquí aparece una contradicción evidente; la izquierda progresista suele condenar a los cristianos por “intolerantes”, mientras es indulgente con regímenes o grupos que persiguen y matan cristianos.
La razón es más ideológica que moral. El cristianismo bíblico defiende verdades objetivas (Juan 14:6) y principios que chocan con el relativismo progresista. Por eso, se convierten en “enemigos culturales” más molestos que grupos radicales a los que, por conveniencia política, prefieren justificar.
4. Perspectiva bíblica y profética
La Biblia anticipa que Israel y la fe cristiana serían objeto de oposición global:
Jesús anunció que sus seguidores serían odiados por todas las naciones (Mateo 24:9).
Zacarías 12:3 advierte que Jerusalén será centro de conflicto para los pueblos.
Apocalipsis 12 describe la lucha del dragón (Satanás) contra el pueblo de Dios.
Desde esta óptica, la hostilidad contra Israel y contra los cristianos no es un accidente político, sino parte de un escenario mayor: la oposición del mundo al plan divino.
5. Reflexión final
Como cristianos, nuestra postura no puede ser ideológica ni fanática. Estamos llamados a:
Orar por la paz de Jerusalén (Salmo 122:6).
Orar también por los pueblos vecinos, incluidos los palestinos que sufren bajo gobiernos violentos.
No justificar el terrorismo ni el odio en nombre de ninguna causa.
Reconocer que detrás de las ideologías hay una batalla espiritual más grande.
El apoyo global contra Israel y el aumento de la hostilidad hacia los cristianos son señales de que vivimos en tiempos de tensión profética. Pero más allá de los conflictos, nuestra esperanza sigue firme; el día en que Cristo regrese y establezca paz verdadera, una que ni Hamás, ni Israel, ni las potencias mundiales han podido ofrecer.
Palabra ancla para el corazón:
“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:13).


Comentarios