top of page

“Cuando la fe solo resiste”

Serie: Devocional – Conexión REC


Hay días en los que la fe no canta, no sonríe, ni celebra. Solo resiste. No se siente fuerte ni inspirada, solo cansada y silenciosa. Pero incluso así, sigue siendo fe. No toda fe florece; algunas simplemente no se marchitan. Y eso basta.



Lectura bíblica base


“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.” (Habacuc 3:17–18)


“Creo, ayuda mi incredulidad.” (Marcos 9:24)


“Los que confían en Jehová son como el monte de Sión, que no se mueve, sino que permanece para siempre.” (Salmo 125:1)


Reflexión


Hay días en los que la fe no canta, no sonríe, ni celebra. Solo resiste. No se siente fuerte ni inspirada, solo cansada y silenciosa. Pero incluso así, sigue siendo fe. No toda fe florece; algunas simplemente no se marchitan. Y eso basta.


1. La tristeza no es falta de fe


A veces pensamos que la tristeza es lo contrario a la fe, como si llorar fuera dudar. Pero la Biblia está llena de hombres y mujeres que creyeron mientras lloraban. David se escondió en cuevas, Jeremías fue llamado el profeta del llanto, y Jesús mismo lloró ante la tumba de su amigo.


La tristeza no es ausencia de fe; es fe que sangra. La fe débil no es la que llora, sino la que ya no mira a Dios. Y tú, aunque cansado, sigues mirando. Eso basta para que el cielo te llame creyente.


2. La diferencia entre resignación y rendición


La resignación dice: “Ya no tiene sentido esperar.”

La rendición dice: “No entiendo, pero sigo confiando.”

 

Ambas aceptan lo que no se puede cambiar, pero la primera lo hace con desesperanza, la segunda, con humildad. A veces la esperanza se apaga tanto que parece extinguida, pero sigue siendo una chispa en la oscuridad, y Dios no apaga el pábilo que humea (Isaías 42:3). Esa chispa es la fe que resiste. No ilumina mucho, pero basta para que Dios la vea desde el cielo.


3. La fe que se agota, pero no se rinde


La fe no siempre mueve montañas. A veces solo evita que la montaña te aplaste. Y eso también es milagro. El apóstol Pablo escribió: “Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.” (2 Corintios 4:8–9). Esa es la fe que solo resiste. La que no entiende, pero no se apaga. La que no canta himnos, pero sigue respirando oraciones silenciosas.


Conclusión


La fe no siempre avanza; a veces solo se mantiene en pie. Y Dios no te pide más que eso. El monte de Sión no se mueve, no porque no sufra el viento, sino porque sabe en quién está afirmado.


Cuando ya no puedas creer con alegría, cree con lágrimas.

Cuando no tengas fuerzas para orar, quédate en silencio delante de Él.

Cuando sientas que la esperanza se disuelve, solo permanece.

 

Porque la fe que resiste sin gloria, sigue siendo la más grande de las victorias.


Oración final


Señor,

no tengo fuerzas para cantar, ni palabras para pedir.

Solo tengo esta fe que tiembla,

esta esperanza que se apaga,

y este corazón que no quiere soltarte.

No me juzgues por mis dudas,

mírame por mi permanencia.

Enséñame a creer, aunque duela,

a rendirme sin resignarme,

y a resistir cuando ya no vea propósito.

Haz de mi debilidad una forma de adoración.

Y si mi fe ya no puede volar,

al menos que no se caiga.

Amén.

 

Versículo para guardar en el corazón


“Aunque caiga, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.” (Salmo 37:24)

 


#ConexionREC |Restaurados en Cristo

“La tristeza no es ausencia de fe; es fe que sangra

“La fe débil no es la que llora, sino la que ya no mira a Dios

 


Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación

© 2025 Creado por Conexión REC con Wix.com

  • Instagram
  • Facebook
  • Trapos
bottom of page